De una vida de mediocridad llegue a la conclusión de que tal vez fuera hora de cambiar. Cansado de ver como los injustos logran siempre copar los primeros puestos, y como la justicia pasa divertida a su lado, haciendo caso omiso de su obligación correctora, tomé la siempre dífícil decisión de dejar de ser el idiota que siempre he sido, aquel que creia en la bondad natural de las personas, aquel que callaba la parte oscura de su alma, el que se movía por la moral y el bien.
Es hora de dar un nuevo paso hacia un futuro mejor y menos justo, debo ser yo ahora quien reclame lo que es mio, tome lo que no lo es y por fuerza, establezca su propia visión del mundo. Es hora de repartir la justicia que no recibí, y de tomar los intereses que estime oportunos. He sufrido mucho sin merecerlo.
domingo, 9 de mayo de 2010
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